Emprendedores tech argentinos crearon una escuela para aprender a programar

Socios y fundadores de empresas como MercadoLibre y Bumeran pusieron en marcha Digital House, una coding school que tiene por objetivo formar profesionales que «aprendan haciendo».

Las universidades argentinas entendieron el potencial de software y comenzaron a adecuar su oferta académica, creando nuevas carreras y favoreciendo el acercamiento con las empresas del sector, que por año no pueden cubrir cerca de 5.000 puestos.

Ese déficit afecta a todos por igual y está entre las razones que llevaron a reconocidos emprendedores argentinos a poner en marcha Digital House, un campus diseñado para dictar cursos cortos y presenciales sobre programación.

Ubicado en Belgrano, Digital House se suma a experiencias como la de Coderhouse pero tiene detrás a reconocidos emprendedores y empresarios del sector tecnológico argentino.

Entre ellos se anotan Marcos Galperín (fundador de MercadoLibre); Eduardo Bruchou y Nelson Duboscq (fundadores de HSM y WOBI); Diego Pando (cofundador de Bumeran); y Mariano Wechsler (fundador de Dig Bang).

«Hay muchas personas con ideas excelentes que buscan resolver problemas globales, sin embargo no cuentan con las habilidades tecnológicas que les permitan pasar del proyecto a la acción y generar un verdadero impacto mundial. Queremos darles los recursos necesarios para que esas ideas se transforman en innovaciones tecnológicas concretas», explicó Duboscq, fundador y CEO de Digital House.

El método de enseñanza, basado en experiencias de coding schools otros países, incluye cursos intensivos, presenciales y de 5 meses de duración. Las disciplinas incluidas son Desarrollo Web, Desarrollo Mobile, Diseño UX, Data Science, Analytics y Marketing Digital.

Digital House cuenta con empresas involucradas para contratar alumnos. En la lista se anotan, por ejemplo, MercadoLibre, Despegar y Globant.

«Cuando alguien estudia programación o informática, en general tiene un campo de acción grande, libertad. Puede trabajar para sí mismo, para el sector público, el sector privado, puede hacer juegos, sistemas de backend para bancos… puede hacer absolutamente cualquier cosa que se proponga y ese espectro tan grande suma mucho a la calidad de vida», detalló Daniel Rabinovich, CTO de MercadoLibre y profesor en Digital House.