Emprendedores: unos 300.000 porteños armaron sus propios negocios

Así los indica un estudio de Global Entrepreneurship Monitor durante 2015; cada vez hay más programas que incentivan esta actividad y la mayoría elige capacitarse por conveniencia.

La ciudad de Buenos Aires busca consolidarse como la capital nacional de los emprendedores. El crecimiento del número de personas que se animan a lanzar su propio negocio y ciertas políticas de Estado que generan una atmósfera adecuada para los desarrollos personales permiten sostener esta tendencia.

En 2015, el 17,3% de la población adulta y económicamente activa estuvo involucrada en alguna actividad emprendedora, mientras que en 2014 esa cifra se ubicó en el 12,3%. Son unos 300.000 porteños los que fundaron su propia unidad de negocios.

Pero ¿lo hicieron por necesidad o conveniencia? Los números surgen de un estudio realizado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM), un consorcio de investigación académica sin fines de lucro que en la Argentina trabaja asociado con la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral.

El último informe disponible marca que del total de los emprendedores sólo el 3,20% lo hace por una urgencia económica al quedarse sin trabajo; mientras que el 14% encontró una oportunidad atractiva y el resto lo lleva adelante por otras razones. Los datos de 2016, en un contexto diferente por el cambio de gobierno, aún no están disponibles.

Según el informe de indicadores laborales en la ciudad de Buenos Aires, publicado en agosto pasado por la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña, la población económicamente activa es de 1.695.942 personas. Los investigadores cruzaron estas cifras con el porcentaje del estudio del GEM, y el resultado indica que al menos 293.397 porteños tienen relación con un emprendimiento. En ese grupo se contabilizan todos los rubros, desde una verdulería hasta un desarrollo de una aplicación para celulares.

El programa

De ese grupo, 160 vecinos ya forman parte de Pacto Emprendedor, un programa que propone conectar a emprendedores incipientes con otros que ya tienen un recorrido en la actividad comercial, los denominados “mentores”. Se formaron 80 duplas, como las de Tomás y José Luis, Alejandra y Leonor, y Javier y Germán (ver aparte), en las que los mentores brindan capacitación a sus discípulos sobre cómo afrontar costos, ventas, marketing, comunicación y liderazgo. “Hay que fortalecer a los emprendedores de los barrios más vulnerables y de esa forma generar desarrollo económico a nivel local”, resume el ministro de Modernización, Innovación y Tecnología, Andy Freire, de quien depende el programa.

La segunda etapa de esta propuesta apunta a reunir, antes de fin de año, a más de mil emprendedores de diferentes rubros para crear nuevos vínculos y potenciales sociedades como las que se crearon en la primera instancia. Durante el lanzamiento, que se realizó hace algunas semanas en el Centro Metropolitano de Diseño de Barracas, se conocieron muchos integrantes de nuevas duplas que ya comenzaron a planificar reuniones y metodologías de trabajo.

La chispa emprendedora se intenta avivar con otros incentivos, como el concurso #VosLoHacés. En su tercera edición se recibieron propuestas en tres categorías: impacto ambiental, impacto cultural e impacto social. Noventa semifinalistas disputarán los premios de $ 100.000, $ 60.000 y $ 30.000 y becas en emprendedorismo para el primer, segundo y tercer puesto de cada grupo. Los ganadores se conocerán en la final prevista para el 3 del mes próximo.

Pero no sólo el gobierno local impulsa capacitaciones e incentivos para los microemprendedores. Hace dos semanas, la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) convocaron a 400 emprendedores porteños a participar de Fuerza Joven, un ciclo de charlas y debates que pretende acercar herramientas y capacitación a todos los involucrados.

El furor por los emprendimientos no se detiene. Las ideas sobran, el espíritu creativo no descansa en busca de los productos propios y de la independencia laboral.