Hyperloop ¿El transporte del futuro?

Recientemente, la compañía Virgin Hyperloop ha probado con éxito un sistema de transporte experimental “Hyperloop” en Las Vegas, Nevada. Es un invento que podría revolucionar el transporte de pasajeros y mercancías en el futuro.

Vivimos en una era de cambios rápidos, esto es obvio para casi todo el mundo. Desde hace un siglo, las formas de transporte no han cambiado: coches, camiones y trenes en tierra para mover pasajeros y mercancías, barcos en el mar para mover mercancías y transporte aéreo para desplazar personas ¿Podría este paradigma cambiar con el Hyperloop?

El experimento de esta compañía era relativamente modesto: transportar a dos pasajeros; el director de tecnología y la directora de experiencia del pasajero, a 172 Km/h. La experiencia ha concluido con éxito para esta compañía que, por cierto, forma parte del ecosistema de empresas apoyadas por Emiratos Árabes Unidos, por lo que se demuestra la importancia de la inversión en I+D+i para el país árabe.

Pero la pregunta que muchos se harán es ¿Cómo funciona el Hyperloop? En realidad se trata de una idea añeja. Los aviones y los barcos pierden mucho tiempo y dinero al tener que lidiar con la fricción del aire y del agua, así que a alguien se le ocurrió crear un “tubo de vacío”, esto es literalmente un tubo sin ningún tipo de fluido, ni siquiera aire.

Al eliminar la fricción, la posibilidad de alcanzar enormes velocidades se dispara y con ello los beneficios. Por ejemplo, uno de los líderes de este proyecto, Josh Giegel, apuntó en un desayuno en Dubai que el viaje entre Dubai y Abu Dabí en el Hyperloop costaría unos 11 euros y apenas duraría 12 minutos frente a los 90 minutos en coche.

Otra ventaja del Hyperloop, es que permitiría descongestionar el tráfico en el interior de las ciudades y mejorar la calidad de vida de las personas, evitando los largos tiempos de espera de los sistemas de Metro y Autobús y ahorrando carburante.

Como decimos, en realidad esta idea es añeja y se corresponde con la del viejo “correo neumático”, que tuvo mucha aplicación durante el siglo XIX y XX, pero que poco a poco ha quedado relegado a determinados nichos dentro de ciertas empresas.

Pensemos que en Berlín existía una red de correo neumático que permitía hacer llegar un mensaje de punta a punta de la ciudad en apenas minutos, y que dicha red estuvo en servicio hasta 1976.

El gran reto en este tipo de ingenios es controlar los consumos de electricidad, mantener bajo el coste y el impacto urbano de la infraestructura y adaptar cápsulas seguras para transportar personas. La gran ventaja de este sistema es el menor coste de mantenimiento en comparación con los ferrocarriles, y la potencial velocidad que podrán alcanzar.

Fuente: La Nación